Pez totoaba: todo lo que necesitas saber sobre la especie.

El pez totoaba es también conocido por los nombres de corvina blanca o cabicucho. Perteneciente a la familia Sciaenidae, bajo el orden de los Perciformes mientras que su nombre científico es Totoaba macdonaldi, pertenecen como muchas especies más de peces al grupo que abarca los peces teleósteos.

En la actualidad este pez se encuentra en peligro de extinción ya que la pesca y comercialización sin control del mismo lo han puesto en un estado crítico mermando sus poblaciones drásticamente.

El gobierno del presidente mexicano Enrique Peña Nieto, desde el año 2015 ha implementado un programa para el rescate y conservación del pez totoaba además de la vaquita marina, ambas especies muy ligadas entre si aplicando una veda definitiva en la Reserva del Alto Golfo de California.

Características del pez totoaba.

pez totoaba

Pez totoaba de cuerpo entero.

Es un pez bastante grande llegando los machos adultos a medir hasta los 2 metros de longitud y pesar hasta 100 kilogramos. Sus ojos son pequeños en correlación con el resto del cuerpo, lo que permite inferir que su campo de visión es bastante débil y limitado.

Su mandíbula no presenta caninos sobresalientes, los dientes de los pre maxilares están ubicados en dos hileras al frente para unirse lateralmente y formar una banda angosta. En la fila interna hay otra formación de dientes más pequeños, mientras que los externos son más fuertes y grandes. De igual manera su mandíbula inferior se proyecta formando un Angulo en la base, aunque su boca no es prominente u oblicua.

La aleta dorsal y anal no tiene escamas en la parte de arriba pero tienen una delgada vaina escamosa que cubre la base de las mismas. Las escamas tienen forma ctenoideas, siendo grandes y gruesas. Los radios de estas aletas en los ejemplares más jóvenes son muy prolongados y en los especímenes adultos la aleta se trunca dejando sobresalir los radios medios solo un poco.

Cuando el pez totoaba está vivo presenta colores dorados y en algunos casos el dorso es de un tono ligeramente azul, pero en cuanto el pez muere su cuerpo se vuelve gris plateado en los costados y en el vientre. Mientras son jóvenes su cuerpo tiene manchas oscuras en la región dorso-lateral.

Se estima que este animal tiene una larga longevidad llegando a vivir hasta 20 años, lo que lo hace vulnerable a los cambios climáticos o la sobrepesca, ya que su maduración sexual y por consiguiente reproducción puede tardar 5 años, aunque en algunos casos incluso más llegando a tardar hasta 6 y 7 años.

Comportamiento del pez totoaba.

Varios investigadores están de acuerdo al afirmar que el pez totoaba realiza dos tipos de migraciones durante el año. Uno de ellos está influenciado por la necesidad de reproducción, nadando hacia el norte hacia la zona del Río Colorado.

Cuando los especímenes son adultos y se encuentran en etapas pre-reproductivas y reproductivas forman cardúmenes de numerosos ejemplares.

La otra migración se realiza debido a la calidez que alcanza la temperatura del agua en la época del verano, por lo que los animales se sumergen a distancias profundas en busca de aguas más frías. Algunos expertos aseguran que esta última migración también responde a la necesidad del pez totoaba a perseguir a los peces pequeños de los que se alimenta.

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Migración del pez totoaba hacia la desembocadura del Río Colorado.

Reproducción del pez totoaba.

A diferencia de otros peces de agua salada como el pez guppy, el pez totoaba no muestra un dimorfismo sexual que permita diferenciar a simple vista si un espécimen es hembra y macho, a pesar de que en la época de reproducción si es posible distinguir a la hembra gracias a su vientre abultado, además se presume que la hembra es de mayor tamaño que el macho, aunque esta información nunca ha sido corroborada.

Además de este punto, este animal tarda hasta 5 años en alcanzar su madurez sexual, aunque no se conoce a ciencia cierta cuál es la longitud y peso adecuado en la que un pez totoaba está listo para reproducirse.

En el año 1969, la Dirección General de Pesca e Industrias Conexas mostro estudios que demuestran que los ejemplares más pequeños encontrados y se encontraban sexualmente maduros median aproximadamente 1,21 metros y pesaban alrededor de 14,500 kilogramos, lo que se traducía en una vida de alrededor de 4 a 5 años para alcanzar este tamaño.

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Especimenes de pez totoaba en cautiverio.

Se presume que los machos pueden comenzar a reproducirse al llegar a los 4 años de edad pero las hembras tardan un poco más.

Sobre los datos que se tiene conocimiento es que la fecundación es externa, es decir, la hembra lleva dentro de si los huevos que deben ser fecundados por el macho y los pone en un sitio seguro, luego el macho libera los espermatozoides sobre los huevos para que se lleve a cabo la fecundación. Luego de este proceso el pez totoaba no suele cuidar sus crías ya que se devuelve al sur esperando que sus huevos logren eclosionar y desarrollarse exitosamente, igual que en el caso del pez cirujano.

Desove.

Esta especie de peces tiene un patrón de migración denominado ontogénico, lo que quiere decir, que al llegar a la etapa adulta migran al delta del rio Colorado en el Alto Golfo de California durante las estaciones de invierno y primavera, aproximadamente a fines del mes de febrero y comienzos de marzo, extendiéndose hasta principios de junio.

Para este proceso de puesta de huevos, las hembras utilizan principalmente la desembocadura del Rio Colorado. Pero a pesar de saberse esta información, no se tienen datos que digan el día o la hora en la que la hembra hace el desove, así como tampoco hay estudios que describan la apariencia, estructura, color o tamaño que tienen los huevos.

Cynoscion macdonaldi

Alevin de pez totoaba visto desde el frente.

De lo que si se tiene datos es que los óvulos que han sido tomados del ovario, cuando son conservados en formol por un tiempo de 5 horas tienden a tener un color amarillo pero un tanto transparente.

Por otro lado, cuando los ovarios fueron observados usando un microscopio se observaron que contenían muchos huevecillos en varios grados de desarrollos que tenían un diámetro que variaba entre los 0,1 a 0,8 milímetros. Además de esto tenían una sola gota oleosa sin observar alguna otra característica que permita identificar los huevecillos cuando se encuentran en el plancton después de puestos.

Crías.

Los ejemplares jóvenes permanecen en las aguas cercanas a las costas hasta que cumplen entre 2 y 3 años de edad, lo que los convierte en peces de agua dulce hasta el momento de su primera migración al mar, cuando se dirigen al sur por la parte continental pero vuelven cada año al mismo sitio que nacieron para poner sus crías también, caso muy similar al salmón.

Se estima que en estos dos primeros años de vida, el pez totoaba crecerá el 17% de lo que llegara a crecer durante toda su existencia. Durante los primeros años, el crecimiento será acelerado pero llegado al 5 o 6 años de vida el crecimiento del pez disminuye o incluso se estanca.

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Cría de pez totoaba.

Alimentación del pez totoaba.

Es un pez omnívoro, que basa su dieta principalmente en peces más pequeños y camarones, además de la ingesta de algas y plantas que se encuentra en el camino. Sin embargo la contaminación de las playas hace que haya menos alimento para el animal que contribuiría a su desaparición.

Los ejemplares jóvenes tienden a comer anfípodos, y crustáceos bentónicos, así como crías o juveniles de peces chamo, lisa, gruñón aunque también comen los peces adultos de los góbidos. Mientras que los especímenes adultos a pesar de consumir lo mismo prefieren presas más grandes y que se encuentren en la superficie, en la zona pelágica como las sardinas, anchovetas y jaibas. No existen muchos datos sobre la alimentación del pez totoaba debido a que el cambio de presión del agua al momento de sacarlo del mar provoca que el animal regurgite su alimento.

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Las anchoas son el plato favorito del pez totoaba.

Tienen una especial predilección por las anchoas, nadando en aguas un poco más profundas que los cardúmenes de estas para seguirlas y poderlas atrapar. Debido a esta conducta los pescadores del pez totoaba siguen de cerca las formaciones de anchoas para poder atraparlos. Al usar anzuelos, las personas utilizan como cebo, además de anchoas, lisas, sierras y corvinas.

Distribución y hábitat natural del pez totoaba.

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Dsitribución del Pez totoaba.

El pez totoaba forma parte de los peces tropicales, viviendo en una temperatura un tanto cálida. Prefiere formar su hogar en las profundidades del océano aunque en muchas ocasiones sube a las zonas más superficiales.

Es oriundo casi exclusivamente del Océano Pacifico más específicamente del norte del Golfo de California o Mar de Cortes, abarcando los países de Estados Unidos y México. Además se encuentra otra familia de este mismo pez en el lago de Maracaibo en Venezuela.

A principios del siglo XX, se podía encontrar al pez totoaba empezando desde la desembocadura del rio Colorado hasta llegar a Bahía Concepción en el Oeste del Golfo y también hasta la boca del rio Fuerte por el Este. Pero en la actualidad, según reportes de Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES) en el año 2010, se cree que solo se le puede encontrar en la zona del Alto Golfo de California.

Un hecho emocionante, puedes presenciar la primera liberación del pez totoaba llevada a cabo por La Universidad Autónoma de Baja California a través de la Facultad de Ciencias Marinas en el año 2016. Con esto se demuestra el esfuerzo enorme que están ejerciendo grupos ecologistas para lograr recuperar la población de dicho pez.

El pez totoaba en estado crítico.

La principal causa de la extinción del pez totoaba se debe a la fuerte demanda del país asiático China hacia la vejiga natatoria del animal desde la década de 1920, cuando este órgano podía alcanzar un precio de US$ 5, pero los 100 kilogramos restantes del animal solo podían llegar a valer US$ 2.

La población del pez totoaba ha mermado aproximadamente un 95% contado desde el año 1942 cuando su mercado tuvo una subida. Durante estos años se llegaron a sacar hasta 2270 toneladas de especímenes al año, mientras que para el año 1975 solo podían ser sacados 59 toneladas.

Otro punto importante a tener en cuenta es el daño que le produce la pesca de camarones, ya que el pez totoaba queda atrapado entre las trampas buscando alimentarse.

Degradación del área del desove.

Se considera que los diferentes proyectos de represas que ha llevado a cabo el gobierno estadounidense, como la represa Hoover terminada en 1935 y la represa Glen Canyon terminada en 1963,  han disminuido considerablemente el flujo de agua del Río Colorado. Este cese del flujo del agua del Río Colorado ha provocado que los juveniles del pez totoaba tengan una tasa de crecimiento menor al ritmo que ya tenían establecido antes de las construcciones.

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Represa Hoover construida en 1935.

Se cree, aunque no hay evidencias contundentes que lo demuestren, que las construcciones de algunas represas a lo largo del Río Colorado realizadas por el gobierno de los Estados Unidos ha tenido un impacto en el flujo de agua de dicho río y por consiguiente un efecto negativo en la tasa de crecimiento de los juveniles que crecían a un ritmo más acelerado antes de las obras realizadas.

Pero a pesar de tener esta hipótesis, esta parece cuestionable. Es lógico pensar que si una especie es dependiente de un ambiente estuario, es decir, un espacio afectado por las intensas corrientes donde el agua salada del mar y dulce del rio se unen, la falta de esta área o el cese de la marea puede hacer que la especie en cuestión se extinga.

Sin embargo considerando que las construcciones de las obras fueron realizadas hace al menos 80 años y aun el pez totoaba sigue usando el mismo ambiente del Alto del Golfo de California para su reproducción. Esto traduce que los juveniles son capaces de adaptarse a los cambios que ha tenido el ecosistema debido al cese del flujo de agua dulce, ya que pueden soportar un nivel de salinidad de entre 11 y 40 ups.

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Represa Glen Canyon construida en 1963.

Se piensa que el pez totoaba y en especial los juveniles prefieren el área del Alto Golfo de California para su hábitat más por su sustrato y la profundidad de las aguas. Es por esto que la mejor manera de preservar esta especie, debido a la ignorancia sobre los mecanismos fisiológicos que atraen al pez hacia el área de desove, es la simple preservación del ambiente como tal para lograr que el animal vuelva año tras año a desovar.

Comercialización del pez totoaba.

Como se ha dicho anteriormente es considerada una especie de lujo y altamente cotizada en mercados europeos y asiáticos, especialmente en países como China, donde se le considera que posee propiedades afrodisiacas y curativas altamente efectivas. Su pesca y comercialización tuvo un gran auge en la década de 1920, debido a la demanda de este mercado asiático.

Este pez comenzó a ser pescado en su etapa más vulnerable, que es en la etapa de maduración de los juveniles en el Alto de Golfo de California. Además los pescadores capturaban al animal durante los meses de migración que el pez se dirigía a la desembocadura del Rio Colorado para realizar el desove correspondiente, lo que generó que su población sufriera mucho ya que no era posible su renovación.

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Sopa de buche de pez totoaba.

Se comercializa en el mercado negro, donde se le ha considerado un producto aun incluso más caro que la cocaína, ya que un kilo de vejiga natatoria del pez totoaba se le vende a los traficantes asiáticos por un valor de entre 468 a 1871,9 euros, quienes a su vez lo venden a los consumidores por una cifra que puede elevarse hasta los 56.159,5 euros. Este precio está muy por encima de la antes mencionada droga que puede llevar a costar entre 30.000 o 35.000 euros el kilo.

Su valor varía de país, llegando a costar en México unos 8 mil dólares, en Estados Unidos alrededor de 16 mil dólares, mientras que en China es mucho más caro rondando los 60 mil dólares.

Su fama se debe a que se cree que una vez cocinada la vejiga natatoria del pez totoaba en una sopa, esta puede disminuir el colesterol, mejorar la circulación de la sangre, rejuvenecer la piel, otorgar longevidad, sin contar con las cualidades afrodisíacas que se le confieren.

Con este vídeo puedes apreciar el gran valor comercial que tiene el buche del pez totoaba para algunas personas, también entederás un poco más sobre su explotación y captura.

Pesca ilegal del pez totoaba.

Por ser una especie en serio peligro de extinción se ha implementado una red de traficantes que pescan con redes todo lo que consiguen a su paso con el deseo de encontrar al pez totoaba. No solo dañan al pez, también en su afán por conseguirlo pueden morir delfines, tiburones, tortugas, rayas, todo lo que se quede enredado en las redes.

Pero lo más triste de todo es que muchas veces solo sacan la vejiga natatoria del pez, órgano de mucho valor, para luego botar el resto del animal de vuelta al mar inundando las playas de peces muertos.

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Especimenes de pez totoaba muertos en playas.

Una vez se ha conseguido el órgano gaseoso del animal, los traficantes se las ingenian para disfrazar su botín y poderlo pasar al exterior del país; para ello usan maletas, latas de leche e incluso ruedas de autos.

Las embarcaciones utilizadas para esta hazaña son principalmente grandes, que durante la época de mayor abundancia del pez totoaba se dedican a su captura, mientras que en los meses de menos pesca alternan con la recolección de camarones.

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Vejiga natatoria del pez totoaba

Los barcos más grandes pueden tener una capacidad de recolección de entre 16,4 a 68,3 toneladas. Pero existen muchas más embarcaciones pequeñas que son llamadas comúnmente como “pangas” que miden alrededor de 5 metros teniendo como capacidad entre 2 y 4 toneladas.

El animal que se ve más afectado por la pesca furtiva del pez totoaba además del pez en cuestión es la vaquita marina, un cetáceo odontoceto cuya población se estimaba en 97 ejemplares para el año 2015. Y para el año 2016 la situación del animal marino no mejoro ya que su población disminuyo en un 40% aproximadamente.

Entiende como la pesca ilegal del pez totoaba puede afectar negativamente y en tan gran medida a a vaquita marina, la cual esta al borde de la extinción. Un problema que sin duda atañe al mundo, pues el equilibrio ecológico podría verse afectado si falta un eslabón de la cadena alimenticia.

¿Cómo se pesca?

A partir del año 1975 se implementó una veda total durante todo el año sobre la pesca del pez totoaba, sin embargo antes de esto este animal era cazado de manera legal por barcos camaroneros y por pescadores deportivos. Aunque en la actualidad la pesca ilegal sigue usando los mismos implementos que se usaban anteriormente por los barcos camaroneros.

Las redes usadas por pescadores en barcos camaroneros son del tipo agallero, es decir se colocan en la noche en los sitios donde probablemente se encuentre el pez y se retiran al día siguiente. Estas redes suelen medir entre 100 y 200 brazas de longitud, lo que se traduce entre 183 y 366 metros respectivamente. Igualmente tienen un ancho de 4 brazas o lo que es igual de 7,31 metros además de una malla de 25 centímetros.

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Pescadores de pez totoaba.

Durante el día también eran realizadas pescas localizando cardúmenes y arrojando las redes agalleras por encima del grupo encontrado. Era normal usar pequeños cartuchos de dinamita para que los peces debido al miedo entren en la malla más rápido o matar directamente al cardumen establecido y recogerlo una vez los cuerpos floten. También se usaba la dinamita para matar peces más pequeños y atraer así al pez totoaba.

En la actualidad el uso de explosivos esta prohibido, aunque se presume que sigue siendo usado por los pescadores ilegales.

Los pescadores deportivos y en mucho menor medida algunos comerciales usaban el método tradicional de pesca, con caña y anzuelo. Como cebo se utilizaban pequeños trozos de sardinas, corvina o bonito para atraer al pez totoaba.

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Pesca deportiva del pez totoaba antes de la veda.

Medidas protectoras para el pez totoaba.

La justicia busca poner su granito de arena para que cese la pesca ilegal del pez totoaba en las aguas del Golfo de California. Mira como entre la Secretaría de la Defensa Nacional y la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente se logro capturar a 6 individuos que intentaban traficar los buches del pez totoaba.

Desde el año 1975, el gobierno mexicano ha hecho oficial una prohibición permanente buscando dar respuesta a la caza furtiva e ilegal del pez totoaba.

En el año 1976 el pez paso a ser parte de la lista de especies en peligro de extinción llevada por la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestre (CITES por sus siglas en inglés), en el apéndice I del mismo.

El Servicio Nacional de Pesquerías Marinas de los EEUU, hizo al pez totoaba parte de su propia lista de animales en peligro de extinción bajo el registro federal 44(99): 29478-29480. Hoy en día esta especie está catalogada bajo la modalidad “en peligro crítico” en la lista roja de la IUCN.

A partir de 1993 se decretó una prohibición total y definitiva en la caza y pesca del pez totoaba, medida con la cual a pesar de todo se han incautado alrededor de 17 toneladas del animal en los últimos años.

Además de estos decretos y estatus, existen dos criaderos sustentables del animal que buscan repoblar el mar con el pez totoaba. Dichos criaderos están uno en la Universidad Autónoma de Baja California y el otro lleva por nombre Earth Ocean Farms en La Paz BCS.

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Ejemplares de la Universidad Autónoma de Baja California.

En estos criaderos se simulan las condiciones naturales que debe tener el Pez totoaba en su ambiente natural para que la reproducción se lleve a cabo de manera exitosa. Como parte de estas medidas se representan las condiciones de verano e invierno extremo para indicarle al pez una referencia de cuando comienza y termina el año para hacer posible dos etapas reproducctivas al año en vez de una como lo hacen los ejemplares de pez totoaba en estado salvaje.

Para evitar el estrés, los investigadores se cuidan mucho de no producir ningún sonido fuerte o vibraciones que puedan afectar los ciclos del pez.

Pero no todo son malas noticias, mira los esfuerzos que llevan a cabo en el Centro de Estudios sobre la Universidad, CESU, UABC. Un estudio por parte de la Unidad de Biotecnología y Psicultura de la Facultad de Ciencias Marinas de la Universidad Autónoma de Baja California para la reproducción y posterior repoblamiento del mar con el pez totoaba.

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